Somos un Ministerio dedicado a vivir el amor de Dios en el silencio y anunciar nuestra fe en Lengua de Señas Mexicana.
Somos un ministerio de la Iglesia Católica, al servicio de las personas Sordas, sus familias, intérpretes y de todas aquellas personas que desean acercarse a la vida y al mensaje de la Iglesia a través de la Lengua de Señas Mexicana (LSM).
Formamos parte de la Diócesis de Chihuahua, dentro de la cual desarrollamos nuestra misión pastoral y nuestro servicio de interpretación y acompañamiento en LSM.
Nuestro servicio tiene un alcance diocesano. Buscamos colaborar con las parroquias, comunidades y otros espacios pastorales de nuestra Diócesis para favorecer la participación plena de las personas Sordas en la vida de la Iglesia, promoviendo el acceso a la liturgia, la formación en la fe y la vida comunitaria.
Nuestra misión
Creemos que el silencio no es ausencia de voz, sino también un espacio desde el cual se puede comunicar, celebrar y vivir la fe.
Por medio de la Lengua de Señas Mexicana buscamos contribuir a que las personas Sordas puedan encontrarse con Dios, participar activamente en la vida de la Iglesia y vivir su fe dentro de su propia comunidad lingüística y cultural.
Nuestro trabajo nace de una realidad concreta: la necesidad de contar con recursos y servicios pastorales que permitan una comunicación accesible y significativa.
Nuestro servicio
Como parte de nuestra misión, desarrollamos recursos que apoyan la interpretación y la comunicación de contenidos religiosos en LSM.
Este glosario es uno de esos recursos. Surge de la experiencia y de los acuerdos de nuestro propio equipo de interpretación y tiene como finalidad facilitar la preparación, consulta y continuidad de nuestro servicio pastoral.
Aunque estos materiales están disponibles públicamente, representan la experiencia y los acuerdos de nuestra comunidad, y no pretenden establecer una forma única o universal de expresar conceptos religiosos en LSM.
Los compartimos con la esperanza de que puedan ser útiles para otras personas, intérpretes, parroquias y comunidades que enfrenten necesidades similares, siempre desde el respeto a las distintas variantes y usos de la lengua.
Una comunidad que escucha
Entendemos nuestro ministerio como un espacio de servicio, colaboración y aprendizaje continuo.
Por ello, estamos abiertos a escuchar a las personas Sordas, intérpretes, agentes de pastoral y demás miembros de la comunidad. Sus experiencias, conocimientos y propuestas nos ayudan a crecer y a mejorar los recursos que ponemos al servicio de la Iglesia.
Nuestro deseo es que la fe pueda ser anunciada, celebrada y vivida también en el silencio, y que cada persona pueda encontrar en la Iglesia un lugar donde ser escuchada, acogida y acompañada.
